
-¿Donde quedaron las mudas de los hombres sin voz?
-Varadas en algún lugar de un puerto lejano
donde cuervos juegan con sus ojos donde el sol se posó
donde Dios consuela sus rostros cansados
-¿Cuanto valen sus supiros en el mercado de la especulación?
-valen por sus espaldas rotas, su manos azules, sus hombros agrietados
por sus días sin noche y sus noches sin sol
valen por sus cuerpos cara al sol y sus vidas vaciadas en mi copa de vino
-¡Os escucho y mi alma se enmudese!
-pues de tu alma tambien vivo, pues Dios lo he alimentado yo
le he dado forma y color
voz y dolor
yo lo veo sentado mientras tú lo esperas cansado
no te apresures amigo mío que Dios te espera, mientras a mi me espera el infierno.
Julio S.
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